Dicen que de la incertidumbre...

De la incertidumbre se reflexiona.

De la incertidumbre se planea.

De la incertidumbre se progresa.

De la incertidumbre se escucha Megadeth.


Task list:

  • Consumir cantidades industriales de NZT.
  • Comprarme una guitarra eléctrica.
  • Tratar de no pensar tanto y ser más seguro en mis decisiones.
  • Hacerme un  tatuaje de Megadeth. O de The Punisher.
  • Ver Black Sabbath en noviembre.

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Asilo

Era una casona antigua, mantenida en buen estado. Múltiples habitaciones que se interconectaban entre si. Gente cuya piel parecía emparchada, con costuras visibles y nuevas, caminando entre ellas. Yo, el único "sano" entre medio. Los rostros perdidos por la cura de la esquizofrenia. Una mujer sin rostro humano, sino un hocico de oso reemplazándolo, bien marcado. Por algún motivo, allí había solo mujeres, adultas mayores, conflictuadas. Una parecía un tablero de ajedrez mal dibujado. Intento ir caminando por esas habitaciones, esquivando y saltando ¿pacientes? que parecían ser cada vez más. Una sensación de angustia y remordimiento recorría mi conciencia, pero no parecía importarme. Una mujer tirada en el piso, totalmente inválida, me indicó que había algo que estaba mal. Sigo, y de repente veo a mi propia madre también en un estado de trance maligno, pero no logro determinar su patología aunque sí saber que debía escapar y pedir ayuda... Empiezo a correr (o al menos eso intento) y me encuentro con mi padre, en una silla mirandome de perfil. Le digo que algo andaba mal, gira su cabeza hacia mi solo para mostrarme sus ojos desviados, confusos y drogados. Y ahí me di cuenta de todo: estaba en una pesadilla. Tal vez es una señal premonitora de algo, de la propia insanidad que me (nos) rodea, con la imagen no ser un factor causal sino una consecuencia, con asuntos de fondo que quizás deberían ser revisionados. O tal vez fue solo el reflejo de una realidad inminente.

Despierto. Mi organismo late fuerte. Intento calmarme. Son las 4 de la mañana.
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Periphescence


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Del odio a la paz, al odio de vuelta, a la paz y finalmente a la línea plana.

(AKA "Alineado y Balanceo, año 2014")

Las voces parecieron acallar. Su necesidad de sangre había encontrado un rumbo.


Cuando me puse a pensar en cómo mantener esta tradición catártica, solo me venía una cosa a la mente: ¿cómo hago para escribir aquello sobre lo cual, eventualmente, me costó incluso racionalizar? Este año que se termina tuvo picos. Ni el cardiólogo más chamánico pudo haber dibujado una línea tan extrema. Momentos de gran felicidad y de extrema congoja. Momentos que me revelaron una verdad a medias y otros que solo narraban más historias mitológicas que yo mismo impartí a mi cerebro.

El sinuoso camino de la iluminación logró cegarte.


Haber conocido (mejor) a alguien con quién haber compartido esos extremos (e incluso que haya sido quién generó algunos) me enseñó demasiado. Estuve en ambas caras de la moneda, y también en el canto. La sensación de que la miseria al fin se iría es la mejor droga que te pueden ofrecer. Pero también la más cara. ¿A qué nos arriesgamos cuando intentamos ser otros por un rato? A obtener momentos de alegría, claro. Pero también al dolor. Al dolor de haber elegido un camino eterno, sin pavimentar, rocoso, pero que conduce.

Y no alcanzaron las manos para taparte el sol que te abrasó.


¿Logramos alguna vez poder desprendernos de nuestro propio yo? ¿Qué necesitamos para lograr esa entrega extrema que algunas personas necesitan? ¿A qué le temés, Rodolfo? Las preguntas del pasado lograron ser eso. Lograr respuestas. Lograr más preguntas. "El día que dejes de ver las cosas en términos de éxitos y derrotas, para verlas como aprendizaje, vas a ver que tu vida va a cambiar". Pero no pude evitar sondear todo y ver que no soy de aquellos a los que les gusta tolerar la derrota, ni que se llenan plenamente con el éxito tampoco. Soy de los que ven la carta completa, y proceden con cautela. Soy un discapacitado emocional.

Esa escalera tenía peldaños de dudoso encolado, sin embargo lograste trepar.


Este año me di cuenta que no puedo ver la vida como "feliz", ni, claro, mucho menos "infeliz". Entendí que perseguir "la felicidad" es la mentira más grande desde que el hombre poeta existe. El misericordioso balance que podemos manejar, habla en lenguas que expresan momentos de alegría, y momentos de tristeza. Momentos en los que no te importa morir, y momentos que querés que sigan un tiempo más.

Pero los demonios del más allá te recordaron que siempre arriba, al final de esa escalera, te espera algo peor, para ver si sos digno de seguir allá.


Verán, lo bueno de haber tenido mi primera novia (en el sentido estricto de la palabra), y que haya sido a distancia, es que todo pareció en cámara lenta. Las cosas se disfrutaban en el momento justo, y pensado. Y, ¡hey! para alguien adepto a planificar, era un sueño cumplido. Un regalo. Pero las cosas se hicieron de a dos, y eventualmente notás que el mundo no es tan como vos esperabas, aún cuando no entendés por qué.

Las cicatrices te recordarán el resto de tu vida la batalla a la que fuiste, aún contra tu propia voluntad... O contra la falta de voluntad para expresar tu voluntad.


Y entre los vaivenes del destino, aunque la mente intente ser fuerte, hasta el cuerpo te logra fallar. El cuerpo, la energía, la materia. Como quieras llamarlo. Algunos lo llamarán "irregularidad extrema tenebrosa", otros podrán llamarlo "apendicitis aguda en el momento justo". En cualquiera de los casos, el tiempo mostró enmendar las cosas... Y hasta dejarlas mejor que antes. El tiempo dijo lo que tenía que ser, el tiempo obligó a que las cosas sean como deben ser. El tiempo confirmó, negó, curó y rompió (más o menos en ese orden). El tiempo me hizo ver que yo no merecía determinadas cosas. El tiempo me impidió seguir en una cadena de dolor... Para más tarde pasar a otra.

Y de lejos, esa canción vieja te recuerda "Bueno, he tenido miedo al cambio, por que había construido mi vida alrededor tuyo".


Construir es un concepto vasto. Es muy grande e impensable para mi. Pero una de las cosas más importantes de la construcción, es la estabilidad. Es sentir que las paredes están bien puestas, que las puertas están con sus cerraduras, y que hay ventanas por las que corre la brisa. Y aceptar que los cimientos de esas paredes quizás no estaban tan firmes como creías, es grande. Es aceptar una derrota, aunque tu orgullo te pida mañana que no lo hagas. Aunque tu odio crezca con cada letra que pulsabas. Aunque el fantasma de la soledad te susurre al oído risas reales como sobrándote. Debí comprender que el mundo es más grande que mi propio monoambiente, aceptarlo, negarlo, odiarlo, e intentar quererlo... Solo para poder edificar nuevamente.

Tu verdadero yo ahora solo está más fuerte, y tan aprendiz como aquellos momentos.


"Separarse de la especie por algo superior, no es soberbia, es amor" y "Poder decir 'adiós' es crecer". Quizás hasta cerca de su muerte, no había prestado odio al cantor de ambas frases. Y como una paradoja del destino, ahí estaba yo, tratando de enmendar algunas cosas, cuando sonó en la radio de ese pool lúgubre con lluvia de fondo. Y quedó en el inconsciente. ¿Qué me estaba tratando de decir realmente? Y accioné. Aún en recuperación, la herida del apéndice fue tan sutil frente a la del cerebro.

"Juntá tu mugre, después hablamos", fue el grito desde lo profundo de las entrañas.


Aprendí también que el frenesí puede ser algo lindo, si lo manejás bien. Bueno, yo no lo hice. Y el frenesí mal usado, se convirtió en ira y confusión. Y odio. Y luego de mucho pensarlo, en una enseñanza gigante: he de aceptar, cuando ya no hay muchos caminos entendibles para entender un porqué, que la mejor respuesta es "POR QUE SI". Cuando me permití dejar de buscar motivos, logré sentirme un poco menos miserable. Pero al mismo tiempo, entendí que mi resentimiento y culpabilidad patológica se activa solo cuando juegan con mi cerebro. No con mis sentimientos, no con mis creencias... Pero si me das señales mixtas, que dan lugar a una interpretación obvia, solo para luego no llegar a esa interpretación/conclusión, entonces te ganaste una persona que, aparte de sentirse furiosa por dentro, quizás nunca mas logre respetarte por que sos, sino por que demostraste, no importa cuánta inocencia haya en tu interior.

El humano. El que lo fue logrando. El que va a seguir intentándolo.


Pero cuando eventualmente el mundo parecía estar pendiendo de un hilo, hay hasta elefantes que se han balanceado en ellos. Y así, como cosechando la siembra de un tiempo atrás, vinieron cambios gigantes de vida. Mudarme solo, finalizar de cursar, tener una chapa (quizás ínfima) de docente por un rato, entender cómo funciona mi cuerpo externo un poco más, sentirme mejor con mi propio yo (que nunca lograré del todo, pero vamos viéndolo de a poco), aceptar el mundo por cómo es, y no intentar cambiarlo, pero que tampoco me cambie a mi...

"Voy contemplando cómo pasa el tiempo, al mismo tiempo rápido y lento. Mezcla de dualidad y cinismo, miro el reloj y me dice 'ahora mismo'".


Cicatrices. Esa es la palabra clave de clave de este año. Cicatrices buenas y malas. Literales y metafóricas. Algunas saladas que nunca se van a cerrar. Otras que oculté con injertos. Solo intento y deseo tener la fortaleza suficiente para no doblarme ante mi mismo (también literal y metafóricamente hablando). Solo espero que eventualmente se entienda mi concepto, logre trasladarlo, y logre encontrar un sendero más o menos iluminado que me lleve a lo que quiero (que, como siempre, a veces ni siquiera tengo exactamente claro qué es). Pero así vamos. Ahí vamos. O iremos. Ya no sé.

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Girls - Vómito



Las noches que paso solo, las paso corriendo por los alrededores buscándote.
Las noches que paso solo, las paso corriendo por los alrededores buscándote.

Buscando amor. Buscando amor. Buscando amor. Buscando amor.

Las noches que paso solo, las paso corriendo por los alrededores buscándote.
Las noches que paso solo, las paso corriendo, y corriendo, y corriendo, y corriendo, y corriendo, y corriendo, y abajo, y abajo, y abajo, y abajo.


Las noches que paso solo, las paso corriendo por los alrededores buscándote.
Las noches que paso solo, las paso corriendo por los alrededores buscándote.

Buscando amor. Buscando amor. Buscando amor. Buscando amor. 

Por hay algo que consigo para mi, y hay algo que me das, bueno, tengo uno sin el otro; bueno, no es suficiente con serlo, necesito tu amor.

Entra en mi corazón, entra en mi corazón, entra en mi corazón, entra en mi corazón, entra en mi corazón, entra en mi corazón, amor.

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Gene Clark - Algún malentendido



 Ha habido algún malentendido, y me gustaría hacer las cosas bien. Ambos necesitamos inspiración, y el momento debe ser el correcto.

Todos tenemos almas, pero nadie sabe cuánto cuesta volar.

Pero veo mi vida antes de mi, y me gustaría hacer un intento. Quizás alguien sabe qué es el destino, quizás alguien sabe simplemente por qué.

Todo lo que sé es que está todo relacionado, quizás alguien pueda explicar el tiempo.

Pero sé que si vendés tu alma para iluminar tu imagen, quizás te decepciones de las luces. Todos necesitamos un arreglo en tiempos como estos, pero ¿no se siente bien estar vivo?

Ahora veo que en mis visiones, mis ojos están viendo doble: una para cada expectativa, y otra para aquello que me doy cuenta.

Pero sé que si vendés tu alma para iluminar tu imagen, quizás te decepciones de las luces. Todos necesitamos un arreglo en tiempos como estos, pero ¿no se siente bien estar vivo?

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Alineado y Balanceo del 2013 + Música

3:36 de la mañana. Me acosté a la 1:30. Me dormí 15 minutos. No pude dormir más. Si eso no es un anticipo de como viene la mano a esta altura, entonces nada lo será.

2013 fue quizás el año más raro e innovador de mi vida, hasta ahora. Un año de regresos, de progresos y de egresos. Pero más que nada, de conocimiento.

A principios de enero, conocí Punta de Diablo; fui 10 días de vacaciones con 3 amigos, y fue una experiencia interesante, sosegada por el calor agobiante al lado de la playa, en un departamento sin Aire Acondicionado. Definitivamente me di cuenta que me gusta la joda (a mi manera), me banco la playa (y más si hay joda), pero no me gusta el agua de mar (en general, ni la de mar, ni la de río, ni la de pileta... Por más que hice natación hasta casi mediados de año), ni el sol de verano. No soy una persona acuática de verano. Debería vivir en Ibiza (?)



Aparte de eso, la primer noche allá tuve el placer de estar a dos, tres metros del Cuarteto de Nos... Y agitar a pleno, en El Club PDD con ellos y los pibes.

Musso y Tavella. Y yo a dos metros del escenario a los gritos.

Y otra cosa, estando en aquellos lados, fui por primera a un free shop... Y fue casi obvio que me iba a comprar una botella de absenta y una de pisco. O sea, no por que los haya tomado, de hecho aún estan guardados por que sin la correcta preparación fueron intomables, sino por el hecho de decir que tengo absenta y pisco (?)



Ya en febrero, queriendo rendir por primera vez la última materia que me quedaba de 3er año, me comí mi segundo aplazo facultativo con Lenguajes de Programación. No pasó ni un mes, que volví a dar batalla (quieto, Leónidas) y ahí si, aprobé, aguante todo. Es más, antes de rendir dije "si apruebo, me compro un güiro". Bueno...



Con el cursado, y entre promociones y flashes éticos/filosóficos (causados por un trabajo que me hizo promocionar la materia "Ética y Deontología profesional"), el último día de julio aprobé el final que me quedaba para recibir el titulo intermedio de mi carrera, Programador de Sistemas.


En junio comencé un curso que me dio un certificado de DBA Oracle, y por inconsistencias con los horarios, tuve que dejar natación (desde enero de 2011 que iba). Justo un tiempo antes había comenzado a correr, cosa que nunca había hecho de manera regular, y si bien nunca terminé de acostumbrarme, fue una base buena para darme cuenta que podía comenzar a hacer algún entrenamiento decente y bien logrado. Así que en septiembre volví a pisar un gimnasio, cosa que no hacía desde diciembre de 2010, cuando los nervios me jugaron una mala pasada e hicieron saltar un dolor apabullante en la zona donde tengo escoliosis. Luego de un tiempo de reacostumbrarme a determinadas fuerzas, ejercicios y tiempos, el profesor me recomendó un entrenamiento de intermitencia... Progresivamente fui mejorando, y hoy por me siento muy contento con lo que hago y cuanto hago. Que si me ayudó, eso lo dirán los de afuera. Los números indicaron que si, pero podría ser mejor.


Otro punto clave este año fue la Fiesta de Disfraces de Paraná. Nunca vi tanta gente amuchada ante una fiesta (Foo Fighters en River no cuenta). Si alguna vez dudaron en ir, como yo, les digo que no sean boludos y vayan.
  
 


Eventualmente iba a pasar. Luego de rendir una materia en septiembre, tuve un par de días demasiado al pedo. Y salió mi veta musical: comencé a aprender a tocar la guitarra. Todo por cuenta propia, con ayuda de internet y algún que otro consejo, calzado con la Antigua Casa Núñez de mi viejo. Había dicho que, como pasó con el güiro, si aprobaba Redes en diciembre, me compraría una guitarra eléctrica. Pero la diferencia de precios es garrafal, y en el fondo tengo miedo de patinarme 1500 mangos en una guitarra... Por más que luego Rocksmith y, bueno, casi toda la música que escucho, esté pensada para guitarra eléctrica.


Fui a Mar del Plata, tal y como dije el año pasado que iba a hacerlo. OK, fue más complejo todo y relativamente más costoso, pero conocí un nuevo destino, además de estar como alumno frente a una persona importante en el ambiente de Ciencias de la Computación, y pasar momentos con la gilada. Y 15 horas de crédito, que nunca vienen mal.




*acá comienza la parte compleja y atemporal*

2013 fue un año en el cual me di cuenta que no se puede estar estoico siempre. En el AyB del año pasado me jactaba -quizás, no recuerdo- de pensar escenarios, causa y efecto. Pero, ¿qué pasa cuando ese overthinking se te vuelve en contra? ¿Qué pasa cuando las variables que manejas son inalcanzables? Te volvés loco. Te hundís. Te ahogás. Sumale a eso un pseudohogar insostenible y hostil, personalidades dispares, y un yo que todavía no ha podido encontrar su eje, su fuerza impulsora, su conformidad, su logro. Es así, que en ese vacío-guión-abismo terrenal en el que me vi inmerso, azotado por haber desaprobado -echándole la culpa a las situaciones de ese ambiente donde me tocó/toca estar-, y por ver como todo a mi lado se desmoronaba como no lo había planeado (incluyendo ver como en mi grupo se formaba una pareja, y eso "amenazaba" la estabilidad del grupo en el que me sentía cómodo) me decidí ir a consultar a una psicóloga. Durante años me puse la bandera de que el mejor terapeuta es uno mismo (esto fomentado por experiencias previas, en mi juventud -?-, que fueron demasiado inútiles como para haber siquiera motivado algo en mi), y luego de 8 sesiones, en las que me di cuenta que no podía ser todo yo, me tuve que comenzar a retractar. OK, no es magia, no es hipnosis, no es que 8 sesiones te van a cambiar la vida. Pero la Licenciada me dijo las palabras correctas en el momento que necesitaba escucharlas.

Esto causó diversos efectos en mi. Me di cuenta que soy una persona que siente MUCHO remordimiento causado por las oportunidades que perdí por haberla pensado demasiado. Pero aparte de eso, una persona que siente ira; no una ira que desencadene algo físico hacia alguien o hacia mi (nótese que no dije "hacia algo"; la puerta de mi heladera, mi mouse y otros objetos son testigos), sino una que genera miedos, que genera aún más inseguridades, que genera inactividad. No se puede explicar de manera simple, no se puede comprender desde afuera.

Muchachos, no se confundan: no soy un sociópata, solo soy una persona que tiene muchos asuntos sin resolver, y decidió usar un odio versionado para poder sobrevivir a esos asuntos, para no hundirse de nuevo. Es más, es muy posible que lo que siento ni siquiera sea odio, sino un dejo de "me chupa la pija todo eso, matense entre ustedes, yo hago pochoclos". No voy a enfundarme con un machete y saquear cabezas a mansalva. No. Ocurre que la experiencia me dijo que cuando dejé de ser ríspido como una patada de Zanetti, luego me dolió. Pero incluso planteando esto, no es más que un sofisma berreta, que no pude cumplir. Es una eterna lucha entre lo que pienso y lo que siento; pensé que era un ser lo suficientemente racional como para descartar lo que sentía que no era racionalizable, pero algunas (varias) ocasiones a lo largo de 2013 me demostraron que no. Que no podía ser un androide. Que podía llegar a hacerme el androide, y, es más, que podría funcionar de la boca para afuera. Pero internamente la mente me jugaría en contra. Quizás en el futuro pueda ser uno. Quizás hoy mismo diga ser uno. Quizás diga que digo ser un androide por los determinados motivos. A veces quiero echarle la culpa completa a quién me interesa, por emitir las señales incorrectas... Pero luego reculo con que lo más seguro es que yo las haya interpretado mal. O haya querido interpretarlas mal. Ser un boludo y no tener huevos.

Eventualmente encontré la manera de aprovechar distintas oportunidades. No pude aún vencer mis grandes miedos, y creo que aún queda un tiempo hasta que logre hacerlo. Algunos conceptos que rescaté de mis sesiones de psicología fueron importante para esto. Aprendí que a veces ser como el resto, está bueno para lograr los logros que anhelamos del resto. Pero hay algo más importante aún que aprendí: que la percepción de uno es la principal barrera que tenemos. Cuando dejé de lado eso, en las oportunidades durante el año que lo hice, mal no me fue. Pero ese necesario ese chispazo. No me voy a olvidar nunca que este año, en Punta del Diablo, me quedé helado cuando una loca re dura me dijo "qué lindo que sos"; 8 meses después, ya no en Punta del Diablo (?), supe manejarme mejor en la misma situación. Y me encontenté conmigo mismo, no solo por la oportunidad sublime que se me presentó, sino por que me gustó saber que estaba en el juego (o al menos que siempre hay un roto para una descosida -?-). ¿Qué estás diciendo, Rodolfo? Que algunas de las cosas que me gustaron este año, fueron aquellas que me hicieron notar que soy atractivo (de alguna manera u otra) para alguien, para una mujer que no sea ni mi vieja ni mi abuela (?). Y lo copado de esto, es que plata no tengo, así que no pueden haber rochas interesadas en la billetera (!).

Este año, si alguien leyó hasta acá, ha tenido sus matices. Si tengo que inclinar la balanza hacia alguno de los lados, si hacia el bueno o el malo, diría que otra gran cosa que aprendí este año, es que no hay bien ni mal. Que lo que es bueno para una araña, es atroz para una mosca. Lo bueno, lo malo, lo que está bien y lo que está mal, es relativo de quien lo ejecute y quien lo mire/sienta. Sería ideal que todas las partes estén conjugadas en un mismo criterio, pero esto no es así, y me parece "correcto" (en mi forma de ver las cosas). Si pudiese volver el tiempo, seguramente haría determinadas cosas de un modo distinto, para lograr que sea amolden a mi definición de "está bien". Esto concluye con que, de cierta manera, este año vi como ser tolerante o aceptar al otro me ayudan a mi, más que al otro. Tal vez solo sea un efecto residual de ese "mátense entre ustedes", o tal vez sea que diseñé tantos escenarios en mi mente, que si ocurre alguno que estaba contemplado, aún y cuando era casi imposible probabilísticamente hablando, ya no me sorprende (y por eso es que me gusta la intriga, por que rompe mis propios cánones establecidos).


*acá termina*

Hasta acá, la parte mas interna y cronológica de todas. Pero este año, sumado a todo lo anterior, tuvo algo MUY bueno: la música que nos dejó. Que me dejó. Siempre digo que mi religión estaría formada por la santísima trinidad Homme-Turner-Grohl y el profeta Reznor. Añadámosle un nuevo profeta: RL Grime (AKA Clockwork).

Los cuatro primeros lanzaron excelentes obras (por más que algún cordobés amigo mio me diga que es un pensamiento termo). ... Like Clockwork tenía lo necesario para el momento, cumplió en lo que a mi respecta. Grohl, con su Sound City, generó un par de canciones que me volaron la cabeza desde que vi el documental. Hesitation Marks quizás no me voló del todo la peluca, pero "Copy of a" si (aun recuerdo cuando escuché el leak y luego el definitivo). Pero EL disco que sí me rompió al medio fue AM. Y no tengo con qué darle. "Do I wanna know" era (y es) la canción que necesitaba; su letra perfecta (con sus dudas, sus necesidades, sus deseos) me cerró. Y creo que pocas veces me pasó eso. Creo que nunca. Cobró sentido. El resto del disco no se queda atrás, pero ese inicio, ese riff maligno, ese bajo pesado y ese Helders dándole de manera simple pero correcta, como la máquina de un tren que todavía quiere dar batalla para llegar a algún destino. Simplemente, genial.


Pero luego, otro gran descubrimiento este año fue el trap. El trap de la mano de RL Grime. Y quizás "RL Grime" como artista por si solo no sea "LA GRAN COSA" (aunque "Secondary", "Flood" y el remix de "What a shame" con Salva me hayan dejado perdiendo masa encefálica), pero sus sets me abrieron puertas gigantes hacia otros géneros, artistas y canciones. Su faceta más electrónica, como Clockwork, funcionó de igual manera, pero como RL me llamó más. Justo mientras escribo esto, estoy con el Workshop 004, y estoy moviendo las patas como extasiado. RL Grime me hizo conocer a Major Lazer. Y la historia se repitió: con Major Lazer conocí muchos artistas más (ahora la gilada va a conocer a Major Lazer gracias a Pepsi y al vendehumo de Messi... Yo lo conocí gracias a un set de RL en Boiler Room, newfagz -?-), entre ellos al propio Diplo (que integra ML), para convertirme en otra víctima (?) de ese genero raro que surge de la electrónica mezclado con el dancehall.

Entonces, haciendo un listado en general de qué me voló el coco en los últimos 364 días, podría mencionar (a grandes rasgos, y sin un orden establecido, ni mucho menos que hayan sido cosas específicas de 2013, sino que conocí en 2013, hayan surgido o no allí)


8:34 de la mañana. 5 horas armando la entrada, como nunca. Feliz año nuevo al que llegó a este punto, que todos los deseos se te hagan posibles. Pero parafraseando a una rubiecita, no es el 2014 el que tiene que cambiar... Es uno.
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Kanye West - Hold my liquor (Ft. Cheef Keef & Justin Vernon)


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Algo tiene que salir bien

A veces creo que las personas más felices, son aquellas que no dudan de sus acciones, por más que estas las lleven a su destrucción personal. Aquellas personas que cierran los ojos y hacen lo que su entidad física les promueve de manera casi instintiva.

Envidio a esas personas. No por que quiera ser un descuidado, un "reckless", un tiro al aire. No. Los envidio por que no se maquinan durante años con una misma idea. Quizás lo hagan por un breve período de tiempo, y luego pasan a otra idea. Pero no años. Años de no saber qué ser, cómo cambiar, elucubrar planes, comenzar a llevarlos a cabo, y de repente, por producto de la propia duda, falta de confianza, miedo, ira, incompetencia..., dejar de aplicarlos.

En este preciso momento recuerdo esas frases, que dolieron en la superficie... Me pregunto si fueron sinceras, o fueron una respuesta a mis trivialidades. Me pregunto si debo continuar, si el conflicto llegará a su fin, si es un camino lento hacia el final o si es un viaje en avión ultrasónico. Mis propios demonios mentales me dicen que no siga, que me va a hacer peor. Mis propios demonios más idiotas me dicen "no podés seguir así, y no hay manera de evitarlo más que///////////////////////////////////////////////////////// //////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// ////////////////////////////////////////////////////////////////__________________

Entre ellos se pelean.
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Medi(c/t)ation.



Un silencio recorre este espacio insano. Por un minuto, reflexiono sobre perder los estribos del sonido, y entenderlos como una única melodía natural. Las teclas pulsadas, que narran una historia devota y oculta, ocultan una devoción canina que el tiempo no pudo sosegar. El mañana está cerca, por que el hoy ya está perdido en esa maraña de inseguridades que boicotean a diario esas verdades absolutas y trascendentales, si es que existen acaso.

Un caracter de escape pulsado me indica que la melodía no tiene una cadencia como solía tenerla antes. Perdió su magia. O tal vez al fin se dio cuenta que su suerte no es la de otros, y que de si de verdad quiere algo, tiene que hacer algo... Y no está haciendo nada. Siempre hablando de una melodía, nunca de algo tangible. Algo "real". Algo que solucionaría parte de sus problemas (para abrir nuevos, seguro).

La peor versión de si mismo contra una caricatura que parodia casi todo el sistema de creencias que tenía forjado.


... Puse una mano arriba de la otra e hice que mis pulgares se unan por la puntas. Cerré los ojos, e inventé un mantra ancestral que guardé para mi. El silencio acompañó, pero al mismo tiempo dejó de lado todo el resto. No se sintió tan bien como creía.
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