El viaje a Bariloche, si bien cuenta con poco más de dos semanas (contando los casi 3 días de viaje), es un amplio conjunto de situaciones, sucesos y anécdotas, acompañadas por una gran ensalada de historias, críticas, y demás. Por tanto, a medida que se me van ocurriendo cosas, las iré colgando, a modo de visiones, es decir, de observaciones sobre un punto en cuestión.
Hoy, para ser el primero, me concentraré en las fotos. OH SI! Fotos. Un mes antes del viaje, te preguntaste "¿llevo la cámara?", y consideraste los pedos que te iba a agarrar, lo costosas y frágiles que pueden ser, las pilas, la capacidad (en el caso de las digitales).
Pero te decidiste, y llevaste la cámara. Vamos a suponer, que afortunadamente prograsaste, y tenés una cámara digital (en el caso que no, vas a ser un codito de mierda, mezquinando todas las fotos, pensando en que sólo tenes un par de rollos y que no se pueden borrar). Ni bien subiste al colectivo, sacaste un par de fotos. Boludas, por cierto, pero fotos al fin. A vos mismo, a vos con tu compañero de asiento, a los boludos que van subiendo, a los boludos que están afuera saludando (incluidos tus viejos y los que no fueron al viaje, pero que como son amigos te acompañaron hasta la plataforma), etcétera. Arranca el viaje, y un casi quilombo que no sobrepasa los 10 minutos de agitación. Siguen algunas fotos.
Horas de viaje transcurren. Y siempre hay alguno con el sueño pesado, y otro que ES un pesado. También siempre hay mayonesa, dentifrico o algún objeto con forma fálica. Persona dormida + alguna de esas cosas = foto de la persona en una situación fea/graciosa.
Más horas de viaje, y llegás a un punto escondido de La Pampa, dónde el hambre pica y
kakaroto llama. Siempre está el hijo de puta que no puede evitar ver que hay unas patitas cagando, caza una cámara y le saca una foto al vago en esa incómoda situación (obvio, cortándole el sorete)

El viaje continúa, y llegamos a la mítica zona de los lagos, las montañas con formas de animales, y toda esa mersa que el coordinador sabe que es verso (y encima te lo dice "es verso, pero bueno, tenemos que decirselo igual"). Siempre hay alguna bajadita para sacar algunas fotos, y siempre está el boludo que le saca fotos a los supuestos leones que están formados en la montaña:

(Timón y Pumba, boludo...)
Y poco a poco, siguiendo, encontrás los hermosos paisajes montañosos nevados, las interminables laderas por las que vas circulando, los bellos lagos cristalinos, etc. (eso sí es lindo de ver, ojo)
Llegaste al hotel. Copadisimo. Pequeño briefing informativo sobre el hotel, los costos y todo eso. Y llegas al cuarto. Acá puede que quieras sacar una foto, para mostrarle a tu vieja despues ("acá dormíamos" -?-).
Pasó el mediodía (suponiendo que llegaste a esa hora, más o menos) y llegaste a la tarde. Más briefings informativos, y primeras saqueadas de dinero. "La onda la ponen ustedes, chicos. Hay dos excursiones que no están en el contrato, por $200 las hacemos" ¿Que qué tiene que ver esto con las fotos? Que en la primer excursión nomás, empieza el mangazo fotográfico. Que la foto panorámica, que la foto con el perro Beethoven, que la foto del grupo unido, que la foto entre tu culo y mi choto, entre otras. Panorámica: $75. Por $25 más, te llevás una miniatura.
Keep going. Llega la noche, y siempre hay algún kamikaze que se arriesga a llevar la cámara, sabiendo que con el pedo que se puede llegar a agarrar, es probable que al otro día la cámara no exista más. Afortunadamente, se han hecho inventos como las correas, las riñoneras, y los compañeros sobrios, que te salvan de perder una gran cantidad de dinero. DE TODAS MANERAS, la noche es traicionera, y la foto de la noche, que te parecía graciosa, ahora de día te parece demasiado denigrante:
[Acá va una serie de fotos noctámbulas muuuuuuy jodidas, pero como no estoy en ninguna de ellas, prefiero evitarlas, para asi no ser tan basura con los otros que sí están...]Y luego rutina. Excursión, boliches, precios, fotos. Pasado el día de nieve (o el de ski, o ambos) notarás que tu cara ha tomado un color distinto...

(Colorado como huevo recién rascado...)
Sin embargo, tu cámara no es de demasiada utilidad sino hasta la fiesta de disfraces en Genux. OH si! Disfraces. Mientras que
Mr. Pat se disfraza de cura, vos te disfrazás de...

... SI! Soldado diplomático de Ji-Had Islámico... O árabe, cómo quieras llamarlo...
(Lo que sostengo en mi mano, es un dulce y apetecible cigarro de chocolate marca Phillies... Muy, pero muy recomendable... En serio...)
¿Y por qué digo que en esta fiesta le damos una gran utilidad a la cámara? Porque siempre están las minitas que se disfrazan de enfermeras-perras, se calzan unos colaless zarpados y una mini re potencia, ideal para hacer foto desde abajo y ¡a cazar se ha dicho! -Si vos, jeropa, querías ese tipo de fotos en esta entrada, volvé para tu ghetto nomás-
Para terminar, y al ser ésta la primera entrega de visiones, creo que sería coherente mencionar pictográficamente a quienes te acompañan durante esos 11 días; a esos que te cagan a patadas la puerta para despertarte;
a esos que te llevan al casino y a comprar vino y cerveza; a esos que te rompen las bolas con los pasitos de mierda (próximamente, video filmado a las afueras de Puerto Rock, al respecto). Si, los coordinadores...

Arriba, Ariel. Abajo, Chiquito.
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