
Ayer a la mañana, se me realizó la cirugía que hacía años que esperaba (por desgracia). Como comenté por ahí, hace un par de años, se me diagnosticó que mi canino superior derecho no estaba ubicado en su respectivo lugar, debido a que el mismo temporal, tenía tal raíz, que desvió al permamente hacia el paladar. Es decir, el colmillo definitivo, estaba saliendo hacia adentro y oblicuo. El temporal fue extraido al poco tiempo de ese diagnóstico, bajo la esperanza de retraer el rebelde a su respectivo lugar, mediante un par de años de ortodoncia fija (la cuál no sería la primera, ojo, sino que anteriormente había sufrido otras, tanto fijas como móviles, desde los, aproximadamente, 7 años).
Pero todo salió como la concha, y ubicar un tracker a ese 1/3 de colmillo que estaba en el paladar, era más dificil que no calentarse con Anne Hathaway. Al cabo de un par de intentos fallidos, mi paciencia rebasó, y mandé todo al carajo -incluso a la vieja puta de la dentista-: si, con un hueco entre el primer premolar derecho y el incisivo trasero derecho superiores; si, estaba carioca. Esto desde hace 2 años. Se me fueron forjando tics, como reirme y taparme -casi por reflejo- la boca, o cómo bancarme la risa con una mera sonrisa zarpada, pero sin abrir la boca casi. También, fui denotando que la gente me entendía cada vez, hasta mi vieja me dijo "no, no es que hablás mal, sino que NO ABRIS LA BOCA PARA HABLAR!!!". En fin... Similares...
Hace poco más de un mes, con mis 18 ya cumplidos (por algún motivo, creo que ya dije lo que estoy por escribir, pero bueno), me senté con mis viejos y les dije: "ahora soy mayor, y quiero el implante. Sé que no es algo de un día para otro, pero quiero empezar lo más pronto posible. Si no hay plata, veré que hago.". Enseguida, mi santa madre llamó a OSDE, para ver qué profesionales de Cdia. aceptaban la obra social, y más que nada, realizaban implantes. Encontró a un tal Mariano Bugatti, del cuál no había oído hablar en mi vida. Al cabo de unas semanas (tenía la agenda ocupada él) fui a mi primer consulta, y le fui directo: no quiero ortodoncia, no quiero tratamientos más largos que un implante; quería que me extrajeran el canino del paladar, y lo más pronto posible, me colocaran el implante de acrílico; a la mierda. Él fue directo también, y me dijo que una vez que se extraiga el canino, había que esperar cuatro meses para que cicatrice el lugar, y se regenere hueso; mientras, para evitar estar carioca, podría utilizar (mejor dicho, debería) una ortodoncia móvil, la cuál serviría como sostén del hueco, para que la fuerza de los molares no lo cierre. Ésta prótesis tendría un diente falso inserto, que me dejaría, al menos, la sonrisa falsamente completa... Pero completa al fin...
Estudios de por medio, ayer fue ése día, dónde se dió el primer gran paso, que fue la extracción del colmillo. Onda 7AM, con sólo dos horas de sueño encima, amanecí, desayuné, y fui directo a una enfermería para aplicarme Decadrón, y ya a las 8:30, estaba en la butaca.
Acá es dónde empieza lo que da nombre a la entrada. No sé si porque esa noche anterior (viernes) tuve un cumpleaños y estuve tomando algún que otro copetín, o si porque esa noche nos reventamos como 4 cigarros con un compañero, o si porque la anestesia llegó directamente al cerebro (el diente tenía zarpada raiz, a tal punto de que, cuando estaba haciéndole fuerza para removerlo, tuve que pedirle otra dosis en el área, porque había empezado a doler), pero cuando me recosté, cerré los ojos, y sin dormirme (es complicado hacerlo con anestesia local y dos personas haciendo fuerza en tu cráneo) comencé a ver cosas... Raras... Comencé a ver luces flashezcas revoloteando el interior de mis ojos... Azules, rojas, amarillas. Después, comenzaron a destellar como fuegos artificiales, re loco todo. Después, me dije a mi mismo que piense lo primero que venía a mi cabeza, y por primera vez en mi vida, me funcionó... Y comencé a imaginarme cosas inconexas, como personas raras, libros, personajes del Warcraft III (el cuál estoy terminando), baldosas, cosas así.
Capaz que fue sólo un efecto secundario del aburrimiento -cómo no hacerlo luego de media hora con la boca abierta y los ojos cerrados-, pero me gustó. Fue raro. Pero lindo.
Ahora estoy en una especie de post-operatorio, aunque no tuve complicaciones, ni dolor alguno. Todavía no tengo esa prótesis móvil, ya que debo esperar que cicatricen las heridas y las costuras que se hicieron, pero falta poco (probablemente, antes del viernes, el día de mi colación). Dieta suave por ahora, y nada de copeti ni fasola (?), asi como tampoco esfuerzos corporales ("no se preocupe doctor, que mi único ejercicio es escribir y andar en auto" :S Qué mal que estoy... Jajajaj!)
Ni bien tenga la placa, voy a mostrarle el antes y el después. A partir de ese momento, estaré un paso más cerca de ser un cyborg. Nos vemos!
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