
Los copado de no padecer amnesia, es que todos los recuerdos quedan en tu mente, por más que estén medios diezmados, deshechos u olvidados en partes. Por ejemplo, podés acordarte dónde o quién cuernos tiene X cosa, años después de haberla dejado de ver.
Recuerdo, que cuando era muy chico, onda 8, 9 años, en casa había un tocadiscos-portatil. Si, portatil. Con un holder para 6 pilas, y parlante incorporado. El iPod de los 60s, giles. Recuerdo que esa enorme, pesada y fragil valija, estaba tirada en casa, juntando polvo a diario, con algunos vinilos en su interior, onda Pimpinela, Palito Ortega y otros cantantes goma de la época. Tal dispositivo, pertenecía a mi tio, de soltero. Luego se casó, y el aparato permaneció durante años en casa, al pedo. Un día, hace ya muchos años, 10 o más quizás, vino a almorzar un domingo (me acuerdo, porque las juntadas entre mi casa y él con su esposa y mis primas eran siempre los domingos, para almorzar, o un rato a la tarde, siempre en casa nuestra -aún ocurren, pero mi tio se divorció y ahora está de novio, y mis tres primas están todas respectivamente juntadas con sus parejas, así que la frecuencia es casi nula-) y salió el tema de su viejo tocadiscos. Mi abuela se lo devolvió con gusto, y él, contento, se fue con su valija naranja y sus LPs chotos.
Lo próximo que sigue, creo, fue que lo mandó a reparar, le cambió la púa y alguna que otra ganzada que andaba mal, y hubo una vez en que caí en su casa un día al mediodia, y nos quedamos escuchando "La roncha de tu hermana", en vinilo. Claro, para nosotros, inverbes pendejos, nos causaba gracia. (?)
Y así pasaron los años, muchos años. Una decada me animaría. El pasado miercoles, con mi mente seteada en reproducir los vinilos que había visto, fui a trabajar con él (como lo hago desde la tercer semana de octubre), y mientras realizaba lo mio, le preguntó sobre aquella valija, si existía aún. Y para mi sorpresa, si, existía. Continué mi trabajo, normalmente, y cuando terminé (era temprano, y él está de vacaciones, por lo que no quería hacer muchos siniestros, sino que quería cerrar algunos que habían quedado abiertos, y cortar todo a la mierda), fui al patio mientras mi tio estaba haciendo un poco de jardinería. Sin tener que recordarle nada, me dijo "vení, vamos a buscar los tocadiscos". "¿Los?", pensé para mi. Él, antes de ser perito para la aseguradora, era chapista, tenía el taller en la casa. Y desde que tengo uso de razón, había una repisa/estantería contra una pared, hecha manualmente, toda caida. Desde el piso más alto de ésta, se divisaban dos bolsas de consorcio negras, FORRADAS en polvo, telarañas, bichos. Las bajamos, y abrimos con cuidado. Y allí estaba, la valija naranja, igual que como la recordaba: hecha mierda. Pero además, había otro tocadiscos, uno más lindo, más cuidado, con la bandeja giratoria impecable. Creo que no tenía púa, y los parlantes no estaban incluidos, pero por lo demás, estaba impecable. Los probamos, y efectivamente, el que yo conocía, estaba más descentrada que rueda de carrito de basura, en tanto que el otro, el "Hi Fi", giraba con total serenidad, incluso en RpMs altas. Pero tenía que encontrar la manera de conseguir una púa y una conexión para meterle mis parlantes (era rara, no era una ficha hembra normal)
Vinilos clásicos, entrada II: Tocadiscos
Continuará...




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