Vinilos clásicos, entrada III: Search and Destroy (?)


Así que, hoy a la mañana, me levanté con un objetivo claro: conseguir un vinilo medio berreta, pero que ande, para probarlos primeros, antes que mandar Pink Floyd o Beatles. Arranqué yendo a una casa de música, medianamente grande, donde sabía que en un tiempo vendían vinilos (no hace mucho, incluso yo fui a buscar algo de Led Zeppelin, pero, como era obvio, no había nada). El que me atendió, me dijo que no, que los habían tirado. "Damn!", pensé. Seguí, hasta otra casa donde venden guitarras, y algun que otro CD, y el que estaba en el mostrador, parecía el típico hippie post-moderno que ahora vende música, pelo largo, remera colorada, cara alargada, y pinta de "para mi que se porrea, qué querés que te diga". Obviamente, nada. Seguí, y recordé un lugar dónde se reparaban todo este tipo de porquerías viejas, así que fui a averiguar. Él señor, no tenía consigo nada de vinilos, ni nada de eso, pero me dijo acerca de una señora que hace un tiempo, había recurrido a él para que le reparase su tocadiscos. Él se negó porque era uno de esos que no solo eran tocadiscos, sino "centro multimedia", y cajonera, y mesa y toda la mierda. Pero me dió su dirección, así que fui. Para mi fortuna (ironía), la señora en cuestión, estaba bastante disminuida de oido, por lo que tuve que repetirle varias veces, que fui enviado por aquél señor, en busca de vinilos, al menos uno, para probar mi tocadiscos. "Ah, si, pero decile que yo ya lo reparé al tocadiscos, que ya perdió su oportunidad". "No, pero yo no vengo por eso, vengo porque quiero un vinilo, viejo, barato y que ande, nada más". Otra señora que estaba a su lado, me entendió, y le replicó lo que dije. Luego de negociar un rato, me abrió la puerta y me dió uno llamado "Viva Bolivia". Pensé que los medios justificaban el fin, así que lo acepté. Le pregunté si quería que se lo pague, si me lo prestaba, me lo regalaba, qué. Y me dijo que me lo prestaba. En fin...

Luego de tener el Viva Bolivia en mis manos, pasé por una compraventa, y el dueño, amable griego, me dijo que el tenia vinilos clásicos, pero que los coleccionaba, y que si los tenia que vender, los mismos tendrian un alto costo. Charlamos un rato, me dio un par de nombres, y me fui.

Ya en casa, me dispuse a probar. Hacía mucho que no intentaba reproducir algo así, y yo, ignorante de tal tecnología, tarde unos minutos en agarrarle la mano. Me desilucioné, ya que no reproducía una mierda. Desarmé el TD, soplé un poco, y volví a probar. Acerqué el oido, y escuchaba algo. Era una especie de cítara aborigen... Típico de Bolivia. "El parlante", exclamé. Luego, probé de una uno de los discos de The Beatles... Y en el fondo pude oir "Let me take you down...". Y fui parcialmente feliz. El ruido de la bandeja era más fuerte que la voz de Lennon. Pero no me importó... Por que sabía que el vinilo estaba en buen estado... Era el pijudo parlante.

Continuará...

0 devoluciones:

Publicar un comentario

Escribí en el cuadrado de abajo, seleccioná una de las identidades de más abajo, y después hacele clic a "Publicar comentario", Si?

Negrero.

 
Share
ShareSidebar