El concepto principal fue bueno. Cierto tiempo para acomodar las cosas, y una vez acomodadas, volver a lo de siempre. Funcionó, de hecho. Planteado el compromiso, fue tan solo cuestión de llevarlo a cabo. Al principio, costó. Y se asemejó a la rutina, solo que descafeinada. Con el correr, fue más simple, y con el summum del commitment en frente mío, ya no había otra alternativa que continuar con ésta nueva razón de ser momentánea.
Las distracciones y los conflictos semi-externos fueron la gran droga, de una adicción que parecía hacerme bien. Y todo eso que había logrado, adquiría firmeza, aunque aún pendía de un hilo. Y el tiempo pasó. Y las cosas también. Puedo decir que las derroté, que hice un flawless victory; pero mentiría si hiciera éso.
Esperaba ESE día. Ese día, en el que reiniciaría, con suerte, lo que hacía. Y ESE día llegó. Pero no todo lo que brilla es oro, ni tampoco pintura dorada lustrada. No, es simplemente un objeto holográfico que simula ser lo que quisieramos que fuera. Y los hologramas fallan. Fallan algunos, otros no. Pero por desgracia, la razón proporcional está siempre a favor de los primeros, de los defectuosos. En realidad, no son "defectuosos". Todo holograma necesita mantenerse y en cierto sentido, no soy un físico orientado a lo óptico.
Pero son fieles. Sí, lo son. Aunque por desgracia, no todo en la vida se cierra en la fidelidad, sino también el carisma, la táctica y la demagogia. ¿O miento, acaso?
Oh, screw it. La depresión no es una buena musa narrativa. Salvo para aquellos que de verdad la sienten. Lo mio no es depresión, es decaimiento. Y si a alguien le importa, es a mis viejos y a mi abuela. No es que no sea apreciado por nadie, supongo, pero es más facil pulentearla y caretearla que cantar mi verdad. Es más facil para mi, y más ágil para los otros.
Las distracciones y los conflictos semi-externos fueron la gran droga, de una adicción que parecía hacerme bien. Y todo eso que había logrado, adquiría firmeza, aunque aún pendía de un hilo. Y el tiempo pasó. Y las cosas también. Puedo decir que las derroté, que hice un flawless victory; pero mentiría si hiciera éso.
Esperaba ESE día. Ese día, en el que reiniciaría, con suerte, lo que hacía. Y ESE día llegó. Pero no todo lo que brilla es oro, ni tampoco pintura dorada lustrada. No, es simplemente un objeto holográfico que simula ser lo que quisieramos que fuera. Y los hologramas fallan. Fallan algunos, otros no. Pero por desgracia, la razón proporcional está siempre a favor de los primeros, de los defectuosos. En realidad, no son "defectuosos". Todo holograma necesita mantenerse y en cierto sentido, no soy un físico orientado a lo óptico.
Pero son fieles. Sí, lo son. Aunque por desgracia, no todo en la vida se cierra en la fidelidad, sino también el carisma, la táctica y la demagogia. ¿O miento, acaso?
Oh, screw it. La depresión no es una buena musa narrativa. Salvo para aquellos que de verdad la sienten. Lo mio no es depresión, es decaimiento. Y si a alguien le importa, es a mis viejos y a mi abuela. No es que no sea apreciado por nadie, supongo, pero es más facil pulentearla y caretearla que cantar mi verdad. Es más facil para mi, y más ágil para los otros.




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