El concepto era simple, y moralmente inaceptable: pagar por una relación con una mujer. Era algo que veía en Policías en Acción, o en Calles Salvajes; eran pendejas que pedian pesopalabirra o birra en sí, y a cambio, te daban un Roberto Pettinato. Si, es prostitución, no lo pensés mucho. Pero, justamente, sucedía solo en el ámbito bonaerense (hasta donde mi ser televisivo sabe, obviamente). La idea, si bien impúdica, parecía lejana a mis pagos. Asi mismo, los malabarista del semaforo en rojo, también eran vistos en las calles porteñas, al igual que los mozambiqueños que venden bijouterie... Y hace dos años, ambos tipos, arribaron a mi querida (?) Concordia. Los papuseros con cuota de fracaso encima, se agenciaban tres bolas y hacian peludeces en frente tuyo, mientras esperabas que cambie al verde; y los morochos abrillantados, vendían merluza bajo los terciopelos sintéticos rojos que sostenían las cadenas enchapadas y los anillos que en 24 se ennegrecerían igual que el vendedor.
A lo que voy, es a que Concordia, todo llega. Hace seis meses, un amigo y yo fuimos testigos y casi partícipes de esa pseudo-prostitución "inocente": tres pendejas nos encararon y nos dijeron que nos daban "un chape" si le tirabamos alguna chirola para comprar un choripán. En ese momento, nos negamos, y nos cagamos de risa, por el simple hecho de que eran muy chiquitas (si bien, se les podía entrar como el Chavo a la torta de jamón, a 2 de 3). Quedó como anécdota.
Pero, nuevamente, todo llega. Hoy, en pleno boliche, en el que mi visual era en blanco y negro (sin mentir: noche, luces, flashes, fernet y New Age) se nos acercaron (a mi y a otro amigo -1-, que se retiró al momento) brand new tres pendejas, a las cuales les estimé ser -18, con una propuesta similar: pesopalabirra. En mi sangre, tengo mucho de codito, cuando quien solicita no es de mi llevar. Asi que, luego de ida y vuelta (nombre, edad, blablabla) accedí: un peso, un beso (copado, no un piquín de primaria, giles). Otra compañero que se cruzó, me tiró un visto bueno (las dudas en mi, eran importantes). Tenía un billete de $2. La piba (que se adjudicó dudables 18 primaveras -still legal, forro prohibicionista gato, malditos indios elitistas; en Argentina, si tiene 14, ya puede encajetarse a tipos de +18, altos peces, gato-) aceptó un chicle (yo aproveché para disimular el aliento a fernet y pucho) y pasó. Punto, simple, y rápido (se copó un poco, debería decir)
Cuando pasó todo, y amigo1 me puteó un poco haber accedido, me puse a pensar en lo que había hecho, y si bien sabía que la mina se ofreció, en mi cabeza circulaba el hashtag "#nohaymoral". Eso me preocupó un poco, pero al toque, amigo1 me dijo "sale champagne", y el "#nohaymoral" se convirtió en otro hashtag mental que desaparece por falta de uso. El "man, you're a dog" resucitó de mi interior, y me chupó un huevo todo. Fue una experiencia... Que espero no volver a repetirla (al menos, no en mi ciudad). Sinceramente, y no es por desprestigiar a mis amigos de BsAs o de dónde sucedan estas cosas, no quiero que Concordia se convierta en eso... En "un vino, un pete". Si bien no creo en ese "Dios" que está en todos lados, si creo en que, si eso pasa en el mundo moderno, señores, estamos como el ojete.
A lo que voy, es a que Concordia, todo llega. Hace seis meses, un amigo y yo fuimos testigos y casi partícipes de esa pseudo-prostitución "inocente": tres pendejas nos encararon y nos dijeron que nos daban "un chape" si le tirabamos alguna chirola para comprar un choripán. En ese momento, nos negamos, y nos cagamos de risa, por el simple hecho de que eran muy chiquitas (si bien, se les podía entrar como el Chavo a la torta de jamón, a 2 de 3). Quedó como anécdota.
Pero, nuevamente, todo llega. Hoy, en pleno boliche, en el que mi visual era en blanco y negro (sin mentir: noche, luces, flashes, fernet y New Age) se nos acercaron (a mi y a otro amigo -1-, que se retiró al momento) brand new tres pendejas, a las cuales les estimé ser -18, con una propuesta similar: pesopalabirra. En mi sangre, tengo mucho de codito, cuando quien solicita no es de mi llevar. Asi que, luego de ida y vuelta (nombre, edad, blablabla) accedí: un peso, un beso (copado, no un piquín de primaria, giles). Otra compañero que se cruzó, me tiró un visto bueno (las dudas en mi, eran importantes). Tenía un billete de $2. La piba (que se adjudicó dudables 18 primaveras -still legal, forro prohibicionista gato, malditos indios elitistas; en Argentina, si tiene 14, ya puede encajetarse a tipos de +18, altos peces, gato-) aceptó un chicle (yo aproveché para disimular el aliento a fernet y pucho) y pasó. Punto, simple, y rápido (se copó un poco, debería decir)
Cuando pasó todo, y amigo1 me puteó un poco haber accedido, me puse a pensar en lo que había hecho, y si bien sabía que la mina se ofreció, en mi cabeza circulaba el hashtag "#nohaymoral". Eso me preocupó un poco, pero al toque, amigo1 me dijo "sale champagne", y el "#nohaymoral" se convirtió en otro hashtag mental que desaparece por falta de uso. El "man, you're a dog" resucitó de mi interior, y me chupó un huevo todo. Fue una experiencia... Que espero no volver a repetirla (al menos, no en mi ciudad). Sinceramente, y no es por desprestigiar a mis amigos de BsAs o de dónde sucedan estas cosas, no quiero que Concordia se convierta en eso... En "un vino, un pete". Si bien no creo en ese "Dios" que está en todos lados, si creo en que, si eso pasa en el mundo moderno, señores, estamos como el ojete.
Esta entrada no busca herir sensibilidades ni nada por estilo. Al contrario, intenta hacer reflexionar a esas pendejas que hacen este tipo de boludeces, a la que dogs como yo le damos cabida. (En mi defensa, diré que estaba buena... La gilada que siempre me hace el aguante, entederá... Soy un alto pez, pero la guacha se le podía entrar como rengo a la muleta)





2 devoluciones:
Baravalle, es muy simple, el inmenso zoo urbano qué es la capital está abriendo sucursales en todo el país, no te asustés! Eso si, fijate accediste e hiciste una autocrítica, pero pero la gilada como vos decís seguramente hubiesen accedido y no harían una autocrítca, por lo de la doble moral viste?
Ufff, ves? nadie se acercaría a mi, qué aburrida! Te cambio diez minutos de charla por un fernet, porqué no me caben dudas que me divertiría a lo grande!!!!
LLevo chicle?
besos Baravalle, me encantó esta entrada!!!!!!
Lleve chicles, m'hija.
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Negrero.