Algunas cosas banales no son fáciles de digerir. A la vista de cualquiera están los claros ejemplos de esa afirmación.
No voy a ser hipócrita, y autobloquearme diciendo "pibes se mueren de hambre en todo el mundo", y no decir "me duele que House MD haya terminado, y en cierta manera me afecta". Son fenómenos que no estan ni siquiera en la misma escala.
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En 2010, cuando terminó Nip/Tuck, sabía que la serie había comenzado a tener conflictos que claramente se trasladaban al producto. Sabía que la serie nunca había tenido una orientación dramática, si bien así se la catalogaba. Todo esto y muchos factores más, hicieron que el final (predecible) no me cause ninguna sensación más que la de "bueno, se fue otro show que miraba semana tras semana...". Con House pasa alga muy distinto.
Cuando comencé a ver la serie, no planeaba ser algo fuera de línea para mi. La conocí por casualidad, allá en 2005, creo, y me llamó la atención la manera de contar los casos, la idiosincrasia que intentaban trasladar al mundo, la filosofía que demostraba el personaje de House. Pero nada mayor. Con el paso del tiempo, perdí el hilo de transmisión, y fue recién un par de años más tarde que retomé la serie con todo y comprendí algo mayor.
Quizás haya sido parte del contexto en el que vi las tres primeras temporadas. En ese momento, me encontraba enojado con el mundo, pedante, distante; le tiraba la culpa a los demás, pero aún más a mi mismo. Sentía, pero no sabía cómo manejar algunas de esas sensaciones (aún hoy tampoco sé cómo dominarlas... O siquiera como utilizarlas en mi favor). Sin embargo, sobre el final de esta sesión que tuve de House, provinieron una serie de cambios que modificaron mi ser social... Lo iban amoldando a lo que soy ahora.
En su momento, proclamé que nadie cambia, sino que sólo se adapta sucesivas veces a los medios en los que debe desempeñarse. Y soy un mero ejemplo de ello. El conflicto con esta teoría, surge cuando la adaptación pasa a ser tu propia personalidad. ¿Antes era el mismo de ahora, pero disfrazado? ¿O ahora soy el mismo de antes, pero disfrazado? No se puede discernir. Y de hecho, es pelotudo intentar hacerlo. Todavía sigo considerando que nadie cambia, pero a veces, solo queda un poco del yo-original, sobre una gran mayoría del yo-adaptado.
Todos mienten, planteé. Y es verdad. Todos mienten. Hasta los sincericidas mienten. ¿Por qué? Por que es condición básica de adaptación. Si todos fueran sinceros, todos estarían peleados hasta con sí mismos. No es excluyente. En todos los ámbitos, dimensiones y conjuntos existe la mentira. Y no está mal, he de decir. Lo que está mal, es plantear la mentira como estilo de vida, como único movil de guía. ¿Quién miente? ¿Los medios o los gobiernos? Ambos... Y vos mismo también, por ser tan idiota y creer la mentira de que alguien tiene razón. Pero en algo hay que creer, ¿verdad? La necesidad implícita se basa en el estilo simplista de la condición humana, en la búsqueda causal, en la necesidad de sustento.
Ahora, ¿qué pasa cuando tu sistema de creencias colapsa? ¿Qué pasa cuando ves que por más que pongas las cartas en una convención social, la realidad es una sola? ¿Qué pasa cuando ves esto en un tercer plano? Febrero de 2009. Pilar, Bs. As. Mi madre en una camilla a punto de ser operada. Mi padre, caminando por las paredes. Yo, sentado en un sillón escribiendo y escuchando Led Zeppelin. Por formación y comodidad, me definía como "cristiano científico". ¿Qué significaba esto? Que confiaba en todo tipo de ciencias duras, blandas, hasta experimentales, pero que todo tenía su causante final en una entidad superior denominada "DIOS". Interesante. Era el típico que decía "si Dios quiere...". Era el típico que se persignaba frente a una iglesia. Era el típico de pibe 18 años que salía de joda y se tomaba hasta el agua de los floreros. Era el típico que veía un culo y un par de tetas, y los admiraba. Interesante. Ese febrero de 2009 marcó un quiebre. Y House fue un factor índice en esto. Por casualidad, recordé "Three stories". Por casualidad, recordé que por más que reces a "Dios", Dios no está en la mano del doctor. Está la doctrina que este tiene, en la calidad de su formación tanto profesional como personal. Por casualidad, recordé que mis acciones no se correspondían con mis dichos. Me planteé el hecho de redefinir mis creencias. Pero esto no es "hola, a partir de mañana soy judío, pero para el mes que viene voy a ser budista". Esto es un proceso, que tiene que darse primero en la mente. Y así fue. Investigué, leí, me formulé preguntas. ¿Qué fue el origen de todo? ¿Vale la pena plantarse frente a una familia aparentemente católica con una nueva ideología? ¿Qué costo tendría en mi futuro? Pero además de estas, y muchas más, está el interrogante máxime de cualquier persona de cualquier edad: ¿qué pasa cuando muero? Estas preguntas hicieron que en la actualidad, me defina como agnóstico. Soy demasiado apegado a las bases como para considerarme ateo. Sin embargo, la última pregunta fue ayudada por House:
Gregory House: Personalemente, elijo creer que la luz blanca que las personas ven a veces, las visiones que el paciente ve, son solo reacciones químicas que ocurren cuando el cerebro se apaga.
Eric Foreman: ¿Elige creer eso?
GH: No hay ciencia concreta. Mi elección no tiene relevancia práctica en mi vida, sino que elijo la respuesta que encuentro más confortable.
Cameron: ¿Encuentra más confortable creer que "esto" se termina y ya?
GH: Encuentro más confortable creer que todo "esto" no es simplemente una prueba.
Era lo que venía macerando. Era mi postura. Era mi idealización. A estos, se le sumaron el elemento kármico, y la postura ante el "bien" y el "mal". No es poca cosa. No es una exageración. Y si, probablemente mi doctrina actual hubiera sido la misma, con House o sin él. Pero el aporte que tuvo, al fin y al cabo, es eximio. Muchas personas, seguro, cambiaron sus carreras en base a la serie, y hoy por hoy, son personas más felices. Pero yo cambié mi sistema de creencias, ayudado por House (entre muchas otras cosas, repito).
Sin embargo el ser humano es débil. Somos débiles. En épocas de necesidad, la doctrina tiende a quebrarse. En épocas de necesidad, el medio creyente tiende a tentarte con su facilidad. Lo respeto, y lo seguiré haciendo, y más aún si eso hace feliz a una persona. Pero no me van a cambiar. Al menos, no por ahora. Quizás sea eso lo que repele ciertas relaciones interpersonales (o el hecho de que pienso tanto todo, que se me escapa de las manos cuando tomé una decisión... y/o que mi miedo al rechazo está siempre latente, asociado a lo anterior). Quizás sea eso lo que provoca cierta redundancia en momentos de reflexión. No me importa. Al fin y al cabo, todo llega. Todos se adaptan. Nadie cambia. Todos mienten. Todos se rompen. Todos mueren. Y cuando mueren, fueron sus acciones las que los definieron, y no sus propias definiciones.
Ha sido un placer. Si leyeron hasta acá, ahora conocen un poco más de mi. Si leyeron hasta acá, significa que les importo, y dejenme agradecerles por eso. Si leyeron hasta acá, posiblemente sientan por House algo similar a lo que siento, y más aún, no van a olvidarla facilmente. Gracias por tanto. Voy a extrañar no estar espectante los martes para ver el episodio del día anterior, pero más aún voy a extrañar no ver haciendo cosas nuevas al personaje que marcó un hito en mi persona... Por que se terminó, pero no lo hará en mi cabeza.






3 devoluciones:
Impecable cada palabra que escribiste.-
Excelente, muy buena manera de escribir, quede sorprendido
No tengo más nada que agregar. Llegué al final, me importás, me agrada ver como reflexionaste...
También House me marcó, no como para cambiar de carrera o de creencias, pero de alguna manera lo hizo. El primer capítulo que vi, aunque doblado, me enganchó: Gregory House me hizo acordarme de alguien. Un misántropo que conozco muy de cerca: mi novio. Hasta el más antisocial, cruel, soberbio, molesto, etc. etc. consigue alguien que lo ame...
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